Motivación, ganas de aprender y mucho esfuerzo. Este es el denominador común de los tres alumnos con necesidades educativas especiales que se han presentado este año a las pruebas libres para la obtención del título de graduado E.S.A (Educación Secundaria de Adultos). Los tres llevaban varios años cursando sus estudios en el Aula de Educación Permanente de Adultos de la Asociación de Personas con Discapacidad Verdiblanca junto a 26 compañeros matriculados más. Un aula que funciona gracias al convenio existente desde el curso 89-90 con la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

            Juan José Martínez Sánchez, Miguel García Salvatierra y José Antonio Triviño han superado las tres pruebas de las que consta este examen: social (historia y ciencias sociales), comunicación (lengua e inglés) y científico tecnológico (ciencias naturales y matemáticas). Para preparar los exámenes han invertido una media de tres horas diarias de estudio, además de la asistencia a diario a clase con el apoyo de Julia Simón, su maestra, y funcionaria de la Delegación Territorial adscrita a esta aula desde sus inicios.

Este esfuerzo ha dado su fruto y los tres ya piensan en su futuro. Miguel quiere encaminar sus estudios al diseño gráfico o la radio, “dos de mis grandes pasiones”. Por su parte, Juan José tiene varios planes en la cabeza que va a meditar durante el verano, además “voy a aprovechar para leer todo lo que no he podido durante el curso”. José Antonio también tiene muy clara su hoja de ruta después de aprobar, “quiero realizar el ciclo formativo de grado medio de informática”. Los dos primeros tienen discapacidad por parálisis cerebral entre el 92 y el 72% y el tercero una discapacidad del 88% por trastorno del desarrollo.

            En la actualidad el Aula de Verdiblanca atiende a alumnado que forma parte del tejido asociativo de la entidad así como a usuarios y usuarias de la Unidad de Estancia Diurna con Terapia Ocupacional ‘Juan Goytisolo’ de Verdiblanca, además de a vecinos y vecinas de esta zona geográfica de la ciudad. Esto demuestra la clara vocación de apertura hacia el barrio y quienes necesitan esta atención.

            Su funcionamiento es el propio de cualquier centro con un alumnado diverso, con motivaciones y niveles distintos, que aprenden a su ritmo en grupos reducidos.