El Ayuntamiento de la capital almeriense lleva una semana de nuevas obras en uno de los tramos de la carretera Sierra Alhamilla para hacerlo accesible a personas con movilidad reducida. Esta intervención municipal es fruto de las reivindicaciones llevadas a cabo por la Asociación de Personas con Discapacidad Verdiblanca tras las reformas municipales realizadas recientemente en estos tres kilómetros de vía.

            El proyecto de obra de esta intervención no recogía modificar las aceras de esta antigua carretera de tránsito mayoritariamente de vehículos, y que en el último lustro se ha convertido en uso habitual también de peatones. Por esta razón, Verdiblanca solicitó a la anterior corporación municipal un arreglo de los pasos de cebra, petición que fue aceptada por el entonces concejal de Obras Públicas Francisco Amizián.

            El nuevo edil responsable de esta área, Manuel Guzmán, ha asumido plenamente este compromiso y ha visitado las obras junto a miembros de la Comisión de Accesibilidad de Verdiblanca con el fin de conocer los pormenores de las necesidades del colectivo de la discapacidad. De esta forma, la empresa Salcoa (adjudicataria de la obra) ya ha iniciado las reformas del acerado que comprende el tramo existente entre el puente de la Avenida Mediterráneo y el paso subterráneo del Camino de La Goleta.

            Así, cualquier persona en silla de ruedas ya puede deambular de manera autónoma a lo largo de un kilómetro de la carretera Sierra Alhamilla, la calle Benizalón (en conexión con el barrio Cortijo Grande) y la salida a la avenida de Montserrat (a la altura del supermercado Carrefour).

            No obstante, Verdiblanca está a la espera de que el concejal Guzmán dé las indicaciones pertinentes para continuar las obras de accesibilidad en el resto de esta carretera hasta hacer practicable en silla de ruedas los tres kilómetros de longitud.

            Concretamente Verdiblanca ha solicitado que también sea accesible el trayecto que va desde la avenida Cabo de Gata hasta el puente de la del Mediterráneo, con el propósito de que una persona con movilidad reducida de Cortijo Grande, 500 Viviendas, Tagarete o Ciudad Jardín pueda hacer un recorrido autónomo hasta el centro de la ciudad sin necesidad de coger transporte público ni privado.

            Aún así, para evitar otra isla urbanística capitalina, quedaría por subsanar el tramo más difícil, que es el existente entre el Camino de La Goleta y la urbanización del Ingenio, donde no existen aceras, pero sí viviendas, locales comerciales y centros sociales muy visitados diariamente por transeúntes que corren serios peligros al deambular por este tramo.

            Una solución ofrecida por el anterior concejal Amizián fue la de delimitar un estrecho camino de servidumbre para que los peatones no corrieran tanto riesgo y que sirviera de persuasión a los conductores en la disminución de velocidad. Este asunto está aún pendiente de obtener un informe técnico municipal.