Un convenio entre la Universidad de Almería y Verdiblanca hace posible que estudiantes de Psicopedagogía del campus almeriense realicen prácticas en la Unidad de Estancia Diurna con Terapia Ocupacional ‘Juan Goytisolo’, gestionada por esta Asociación de Personas con Discapacidad. Hasta el próximo mes de junio, tres diplomados en Magisterio que actualmente cursan esta licenciatura completarán un intenso periodo formativo.
Completarán 50 horas lectivas en las que observarán el funcionamiento del centro que atiende a medio centenar de personas con discapacidad intelectual; conocerán los distintos talleres, participarán en las salidas, actividades deportivas y visitas que protagonizan habitualmente estos usuarios y usuarias, y servirán de apoyo a la plantilla de educadores y educadoras.
En paralelo pondrán en marcha un taller que reforzará las acciones que se vienen desarrollando en materia de habilidades sociales. Concretamente lo llevarán a cabo con cinco usuarios y usuarias que ya han sido seleccionados para tal fin. “Se trata de mejorar sus pautas básicas de comportamiento como saludar, dar las gracias o pedir las cosas por favor”, explican Antonio Jesús Romero, Rocío Ortiz y María Domínguez, que participan en las prácticas. Otro de los objetivos del taller será ayudar a sus participantes con discapacidad intelectual a desenvolverse en entornos cotidianos, orientándolos, por ejemplo, sobre cómo hacer la compra en un supermercado. “Pretendemos darles a conocer más herramientas que puedan utilizar en su día a día”, enfatiza la directora de la Unidad Amalia Tamayo.
Para el presidente de Verdiblanca, José Gómez Amate, este convenio con la UAL que la entidad viene aplicando desde hace más de seis años, supone un importante e interesante intercambio de técnicas profesionales, así como un avance para el conocimiento del colectivo de la discapacidad.
Los estudiantes universitarios pueden elegir, para realizar estas prácticas, entre varias entidades con las que la UAL tiene firmado convenio para tal efecto. Antonio, Rocío y María optaron por Verdiblanca como primera opción. Era un nombre que tenían muy asociado al trabajo en discapacidad. “Teníamos perfectamente identificadas las furgonetas de transporte adaptado, son muy visibles”. Pero reconocen que no sabían nada de su forma de trabajar, de su mecánica interna. Ahora sí que la conocen, y les gusta. “Nos ha sorprendido, sobre todo, lo bien que se trabaja aquí de manera individual y personalizada con los usuarios y usuarias, atendiendo a las características, la discapacidad pero también las capacidades de cada cual”, afirman.