Las musulmanas Alhambra de Granada y Mezquita de Córdoba, la barroca catedral de Santiago de Compostela, la fortificación romana del Alcázar de Toledo, la medieval muralla de Ávila, la modernista basílica de la Sagrada Familia de Barcelona…, y así una larga relación de construcciones que, a pesar de su antigüedad, hoy son iconos de accesibilidad para las personas de este colectivo. Pero en Almería no se han dado cuenta de eso; al menos esto se desprende de la imposibilidad de los almerienses o visitantes en esta semana de turismo cultural con movilidad reducida, de celebrar hoy el Día Internacional de los Monumentos y Sitios.

 

La Asociación de Personas con Discapacidad ‘Verdiblanca’ quiere hacer un llamamiento a la sociedad para que se solidarice con las personas que no pueden acceder a los lugares de interés de nuestro patrimonio histórico, sobre todo porque las autoridades responsables de los mismos no han hecho el trabajo de hacerlos accesibles.

 

Verdiblanca no entiende que el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata, haga una convocatoria pública de jornadas de puertas abiertas en conjuntos monumentales y enclaves arqueológicos andaluces, en contra de lo que dice la normativa vigente en materia de accesibilidad. La Ley 1/1999 de Atención a las Personas con Discapacidad en Andalucía establece en su artículo 46 que en todas las actuaciones que se realicen por cualquier entidad pública o privada, se garantizará a las personas con discapacidad la accesibilidad y utilización de los bienes y servicios de la sociedad.

 

En el mismo sentido se expresa el Decreto 293/2009, por el que se aprueba el Reglamento que regula las Normas para la Accesibilidad en las Infraestructuras, el Urbanismo, la Edificación y el Transporte en Andalucía, cuando en sus artículos 61.2 y 99 se establecen las condiciones de accesibilidad que deben existir en los establecimientos e instalaciones que impliquen concurrencia de público, en los cuales será preceptivo que los espacios y dependencias resulten accesibles. 

 

            Algunos técnicos y gestores recurren al manido e insuficiente argumento de que el patrimonio cultural no se puede tocar. No saben lo que dicen porque en lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad o los referidos anteriormente han intervenido en ellos para mejorar y procurar itinerarios accesibles. Sólo hace falta viajar (facultad que a veces no se le concede a este colectivo) para descubrir todo un mundo de posibilidades para acceder a la memoria arquitectónica; cuestión ésta que hoy no se puede hacer aún en el castillo de Vélez-Blanco o en el Conjunto Monumental de La Alcazaba de Almería, a pesar de las reiteradas peticiones realizadas por Verdiblanca a la Junta de Andalucía para tal efecto.