La solidaridad es el mejor regalo que se puede dar y por eso un centenar de trabajadores y trabajadoras de Verdiblanca han realizado una recogida de alimentos no perecederos para donarlos a comedores sociales. MÔs de 400 kilos han sido capaces de compilar entre diferentes centros de trabajo donde esta organización de personas con discapacidad presta servicios comerciales como el esencial de limpieza, u otros como control de acceso a espacios públicos y aparcamientos o transporte adaptado.
El comedor social La Milagrosa, en la capital almeriense, ha recibido con alegrĆa la donación de alimentos de la plantilla solidaria de Verdiblanca que contribuirĆ” a la atención diaria que realizan las monjas de este centro a las 160 personas a las que dan de comer diariamente. Sor Mari Ćngeles CĆ”rdenas es la directora, y explica que ācon la pandemia COVID la situación ha empeorado y si antes dĆ”bamos de comer a unas 80 personas ahora se ha duplicado la cifraā.
Verdiblanca ha contado con la colaboración de personal voluntario de su organización para recorrer buena parte de los 170 centros de trabajo de una docena de municipios repartidos por la provincia almeriense donde se atiende a medio centenar de clientes como la Universidad de AlmerĆa, la Autoridad Portuaria, la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar. A las donaciones de sus trabajadores y trabajadoras se han sumado funcionarios de algunos de estos centros que al conocer la iniciativa solidaria han querido tambiĆ©n contribuir.
AsĆ es cómo Verdiblanca ha conseguido reunir 400 kilos de alimentos, entre los que habĆa legumbres, pasta, conservas, aceite, comida para bebĆ©s y mucha leche, entre otros. El presidente de Verdiblanca, Antonio SĆ”nchez de Amo, se siente muy orgulloso āde comprobar la generosidad de nuestra plantilla, que ha surgido de manera espontĆ”nea ante las grandes necesidades actuales; y dado el Ć©xito, mĆ”s adelante igual lo imitan en las otras provincias donde tambiĆ©n prestamos servicios: Granada, MĆ”laga y Sevillaā.
En el comedor La Milagrosa han recibido los alimentos con las mĆ”ximas medidas de seguridad. āPor desgracia los usuarios ya no pueden entrar al comedor. Ahora les preparamos la comida en envases y las recogen en bolsas, a partir de las 12:30 horas. Les incluimos un plato caliente, un segundo, pan, cubiertos y bebida, y en Navidad dulces y otros productos. Los envases especiales han encarecido el gasto, pero lo importante es que puedan comer cada dĆaā, explica la directora.